Allí hay un pastor que cuida de su rebaño durante la noche en el desierto, el firmamento brilla con estrellas. Su meditación le envuelve como lo hace su albornoz. Tiene un perro fiel a sus pies; descansa en su cayado y contempla la belleza de la vida. Además hay aquel pastor que deja sus ovejas y va por los escabrosos senderos de los montes a buscar la oveja perdida y se regocija cuando la encuentra. Y otro que guía a aguas de reposo y a pastos delicados con la firme seguridad de su vara y su cayado. Y después el que con tierno cuidado lleva el corderito sobre su pecho. Sí, el pastor es algo bello de contemplar con la corriente tranquila y segura de su conciencia en paz mientras guarda su rebaño.
Una tarde iba en una canoa por un hermoso y pequeño lago en el norte de Alemania. El día era perfecto: el lago, un molino con su embalse, todo apenas que principia a dorarse con la puesta del sol. Un manzano salpicaba con sus flores, la hierba de un verde claro corría como barniz líquido por las colinas. La luz brillaba al entrar y salir de los arbustos y los encendía en llamaradas. En el horizonte un molino lentamente llegaba al fin de su jornada de trabajo. Y allí, en lo alto de la colina, el pastor se inclinaba sobre su bastón mientras el rebaño se reunía a su alrededor. De repente vi mi símbolo y dirigí la esbelta canoa en esa dirección.
Cuando subí hasta él, lo encontré de pie, con los ojos cerrados. ¡Lo sorprendí! Era el tipo común de pastor, tenía grandes ojos azules y una piel bronceada. Un espeso mechón de cabello rubio quemado por el sol y convertido en oro se escapaba bajo un sombrero roto. Un ejemplar perfecto. Después de algunas cosas simples en un intento para abrir la conversación, con todo cuidado me dirigí hacia mi tema. Quería enterarme de algunas de esas meditaciones tan hondas que pasaban por su mente. Y por último, con una profunda respiración, le dije: “¿En qué piensas todo el día mientras estás aquí y cuidas tu rebaño?” Me miró por un momento y luego dijo con voz áspera: “Bueno, a veces pienso en lo que la vieja va a tener para la comida y a veces no pienso en nada.”
Con esa declaración quebró en pedazos todas mis ideas de pastores. Quedaron convertidas en un montón de desilusiones a mis pies. Dejé al pastor y remé hacia la casa. El sol en realidad se ocultaba ahora, el lago tomó un color amatista, y en mi corazón había el mismo tono.
Cuando volví a entrar por la puerta, el viejo jardinero hablaba a su muy consentido gato: “Ah, no, Micifuz, eres un engaño—no cazas ratones—no haces sino dormir y engullir mi comida—mientras finges atrapar ratones, pero no eres sino una figura, un símbolo. Y por eso debo comprar trampas, perezoso.” El poder, entonces, no estaba en la cosa, la conciencia la respaldaba, pues su valor se podía cambiar por el más leve impulso del hombre. La suerte no está en el trébol de cuatro hojas, ni en la herradura, sino en la mente humana. La sanidad no estaba en el cuerpo de Jesús, sino en la conciencia que CREYÓ.
La conciencia de la realidad puede y proyecta miles de símbolos que reaccionan hacia uno de modo positivo cuando ve a través del símbolo y en la conciencia detrás de él. La conciencia de algo tiene consigo la capacidad de proyectar su símbolo en cualquier sitio, y a toda hora. No importa cuántos pastores caigan por el lado, la conciencia de aquello por lo que permanecieron, puede y reproduce el símbolo en cualquier momento.
Dentro de la palabra está el poder del cumplimiento. Así, cuando la admonición “Vayan a todo el mundo,” se dice desde la conciencia, trae consigo todos los significados de cumplimiento y conclusión. Pero permanece como palabra impresa en las páginas de miles de libros. Del examen de las páginas impresas resulta la derrota, pues el poder no está allí. Un millón de letanías y rezos, donde no hay conciencia, no sanará nada. “Abre los ojos” no es más eficaz que uno, dos, tres, cuatro, a menos que haya conciencia de la LUZ como respaldo. Si hay esa conciencia, entonces las palabras se cumplirán con la rapidez de un relámpago que mendiga todo esfuerzo, pensamiento o razón. El VERBO que se hace carne es la PALABRA que respalda el símbolo. La Palabra de Vida encarnará su símbolo de salud y esa salud permanecerá mientras la mente se sostenga en esa conciencia.
La salud es simplemente el símbolo de nuestra ilustración de VIDA. Jesús dijo con toda claridad: “YO SOY LA VIDA” y la conciencia de esto hace que el símbolo de la salud automáticamente tome apariencia y forma, “por una manera que ustedes no saben.” Está más allá de toda razón o creencia humana, y sobrepasa el encuentro de cuanto se relaciona con el pensamiento del hombre. El esfuerzo de éste para hacer que las cosas sucedan, para sanar o curar, es como plantar un poste y esperar que crezca como un árbol. Con la misma acción se podría haber plantado un árbol. Ambas operaciones son lo mismo—pero uno está vivo, crece y se expande en la fructificación, mientras el otro está muerto y se pudre.
“¿Quién los estorbó para que no obedecieran a la verdad?” ¿Por qué obedecieron a un hombre y no a MÍ? ¿Por qué no se sanaron cuando pasaron por todas las etapas de la sanidad? Han tenido tratamientos por docenas. Tan segura como es la contemplación de Dios universal y perfecto, se produce la moneda en la boca del pez; del mismo modo si se hace a un lado toda la sabiduría del hombre, así la Identidad Permanente (Cristo en nosotros) reconoce esta verdad y libera la manifestación o símbolo en el templo o cuerpo de Jesús (John Smith). “Vengo pronto y mi recompensa, conmigo.” La conciencia, una vez reconocida, viene a manifestarse rápidamente, para apartar en pedazos los velos de la creencia humana y exponer la manifestación perfecta.
Si alguna vez te has preguntado porqué Jesús te aconsejó: “...que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte,” ahora entenderás por qué se te guía lejos del símbolo y atrás a la CONCIENCIA, que es la sustancia verdadera. Ese es el único oro digno de tu contemplación, la sustancia que puede poner y pone su símbolo de lo necesario en el momento preciso. La inutilidad del dólar en un desierto demuestra la inutilidad del símbolo, pero el pan y el agua serían otra historia.
¡A ti se te han dado conocer los misterios! Todo es posible para Dios y lo mismo para ti, todo lo que puedes aceptar y aceptas en CONCIENCIA. “El Señor ES mi Pastor, NADA ME FALTARÁ,” y Él brota como una fuente en tu alma, aun a la vista del joven áspero que estaba de pie en una colina alemana.
Traducción por Pablo Barreto, M.D. AA 8025, Cali, Colombia
A los tres planos de la existencia—materia, mente, espíritu—se les refiere como las tres medidas de harina que al final se leudarán, y que se explican de alguna manera de acuerdo con este patrón:
PLANO DE LA MATERIA. Aquí se usa la materia para sanar a la
materia. El medicamento se vierte en la materia con la esperanza de sanarla. El
hombre gana sus sustento con el sudor de su frente. Pertenece a la
clasificación: “Dices que faltan cuatro meses para la siega.” Dice que el hombre
necesita tiempo para crecer—es una criatura del tiempo y el espacio y diseña
todas las leyes al mirar la apariencia de las cosas. Por último, después de
haber explotado un remedio material tras otro, regresa al proceso del
pensamiento.
PLANO DE LA MENTE. Aquí el hombre piensa, o intenta pensar su camino fuera de dificultades. Cree que al pensar a lo largo de una determinada línea llegará al fin deseado. Avanza lo suficiente como para creer que por sí mismo puede prosperar por el único hecho de pensar que es próspero. Cree que puede sanar la enfermedad al pensar que no hay ninguna enfermedad. Cuando se le confronta con los millones de fracasos a lo largo de esa línea, dice que la diferencia no sólo consiste en pensar, sino en saber; pero, pese al hecho que muchas cosas se han conocido durante siglos, no se ha obtenido ningún resultado.
Es algo bien sabido, que el Maestro anduvo sobre las aguas; pero eso no significa que quien sepa este hecho, puede hacer lo mismo. Puede saber perfectamente cómo tratar, y también puede saber que la salud perfecta es la herencia del hombre, y morir mientras sigue en ese proceso de “conocer la verdad,” como él lo llama.
Puede, y probablemente así lo hace, pensar y saber que “todo lo que el Padre tiene es mío;” pero de ahí no se deduce que tenga suficiente para vivir. De tiempo en tiempo su “obra” parece haber sido efectiva, pero definitivamente mucho de tal obra ha fracasado. No hay ninguna fórmula fija, ningún modo de acercarse al mundo del pensamiento. Un sistema le dice entrar desde un extremo, otro sistema le dice diametralmente lo opuesto.
Se nos enseñó concentración; se nos enseñó tranquilidad; y se nos ha enseñado a hablar como cuando uno tiene autoridad; pero sólo hasta cuando obedezcamos la ley que dice: “Por eso les digo: No se preocupen por su vida qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida y el cuerpo más que la ropa?...¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?” (Mt 6:25,27 NVI) siempre estaremos preocupados acerca de procurar pensar por nosotros mismos cómo salir de las dificultades, y encontraremos en el ultimo análisis que hemos estado ampliamente bajo auto-hipnosis.
Si la ley afirma con toda claridad que nada se va a cambiar por el hecho de pensar, ¿entonces, por qué el hombre persiste en tratar de pensar por sí mismo en cómo salir de las dificultades? Una encuesta sobre el proceso del pensamiento sobre cómo construir la victoria, la felicidad, y la salud, muestra claramente que hay más fracasos que éxitos.
No importa cuál pueda ser tu opinión sobre este tema, nunca cambiarás nada en la realidad por tus procesos de pensamiento. Si las verdades eternas fuesen a ser cambiadas por el simple pensamiento del hombre, toda la existencia estaría a merced del hombre y de ahí resultaría el caos. Lo único que se puede cambiar con el pensamiento es tu actitud hacia una cosa.
Algunos creen que la carne es dañina, otros no pueden pasarse sin ella. ¿Entonces qué acerca de esto? ¿Está el beneficio o el peligro en la carne? “Conforme el hombre piensa en SU corazón, así es él,” es un claro resumen de la humanidad desde el punto de vista del plano mental. De esto no se puede deducir, que porque pienses de un modo determinado, otro lo hace de la misma manera. Porque si crees que algo es bueno, no necesariamente lo hace ser bueno. En una época se pensó que era bueno forzar la religión sobre la gente y se les obligaba a asistir a los servicios religiosos. Hoy esto ha cambiado.
Sólo se puede cambiar las creencias—las realidades nunca pueden cambiar. De esta manera el hombre nuevamente encuentra que se levanta contra una derivación, un cambio en el sistema de pensamiento. Él ha pedido, ha suplicado, ha rogado, e incluso ha exigido que lo que reclamaba era su herencia divina, sin los más leves resultados. Ha vivido bastante lejos de la demostración del Poder y ha agotado su inspiración, en esperanza contra esperanza que pueda lograr un regreso al Poder. Se ha preguntado a sí mismo y a los demás por qué es incapaz de sanar o ser sanado, y eventualmente se vuelve hacia el plano del
ESPÍRITU. “Mis ojos son demasiados puros y limpios para contemplar la iniquidad” es la palabra de advertencia. El hombre comienza a captar que la potencia de Cristo, la conciencia de Cristo, que es más rápida que el pensamiento, es responsabilidad, es atención, y no creación. Por primera vez se da cuenta que su ojo ha sido doble; que su vida ha transcurrido en un mundo del bien y del mal; que ha tenido que apartarse del mal antes que pueda ser libre de él; que hubiera podido librarse de él; eso necesariamente debería haber sido irreal. Ve que creer es lo único que se puede cambiar y que las leyes eternas de Dios no se pueden quebrantar. Si se pudieran quebrantar, serían indignas. Lo que el hombre hace son intentos para quebrantarlas, y él mismo se quebranta en el intento. La conciencia de su Dios Ego lo eleva a un sitio de reconocimiento. Ve con toda claridad que todo el mal es ignorancia (ignorar a Dios). Y así como un estudiante de música que ignore los principios de la armonía obtendrá muy bajos resultados y mucha falta de armonía, de la misma forma su aceptación del mal es algo de lo que tiene que ser libre de su simple ignorancia de Algo que se debe reconocer. A pesar de la orden: “No se preocupen,” miles de personas hoy luchan una aterradora batalla con el mal, que es más o menos verdadero para ellas, debido a la aceptación que hicieron de ese mal.
“Salgan de ellos (sus pensamientos, sus creencias) y sepárense.” Puedes creer algo, pero eso no lo hace verdadero. Al final el hombre tomará el camino de la pura Verdad, Cristo, como se manifestó en Jesús, y aprenderá como el Padre Celestial con frecuencia lo ha afirmado: “no hay A.C.: solamente hay un A..J.” no hay ningún tiempo que sea antes de la conciencia de Cristo. “Antes que Abraham fuese, YO SOY,” pero hay un período muy definido anterior a Jesús. Jesús viene y se va, pero el Cristo permanece en su estado incambiable de gloria, donde espera siempre el reconocimiento. Si Jesús no hubiese sido reconocido en su verdadero yo, el Cristo, habría pasado inadvertido, como un oscuro carpintero en una pequeña aldea. Admitió que con Jesús no podía hacer nada, pero que con el Cristo podía hacer todo. Dejó perfectamente claro que lo que hizo por medio del hombre Jesús es una posibilidad presente y actual con todo hombre, si se conoce el Poder Impersonal que era y es imparcial, y dondequiera se halla instantáneamente disponible.
El hombre comienza a ver que no puede cambiar los hechos eternos del Ser. Miles han dicho: “Señor, Señor,” y no han recibido nada. Miles han dicho: “Paz, paz,” y no ha habido ninguna paz; miles han dicho: “Paz, tranquilos,” y han visto un mar rabioso de creencia humana que se calmó como una ciénaga al atardecer. Ninguna autoridad descansa en el plano mental, porque su base está en cambio constante.
No hace mucho las personas creían que toda oración verdadera se debería iniciar con interminables negativas; al final esto demostró ser improductivo en resultados, y por tanto se cambió la idea a intensas y repetidas afirmaciones de la verdad. Esto también comienza a tambalearse. El hecho de procurar tomar el Reino de los cielos con violencia no ha dado éxito. Decir al creador que es Dios, y el único creador, no es ninguna revelación para Dios, y no produce más verdad que repetir miles y miles de veces que dos por dos es cuatro; siempre es el mismo cuatro de antes. Siempre ha sido así y siempre será; nada cambiará nunca eso, porque es una verdad eterna.
Gradualmente el hombre comienza a ver que todos sus procesos de pensamiento han llegado a la nada—simplemente ha construido un universo de creencias que encuentra que se tambalea al rededor de él. En su desesperación, se extiende a la realidad del plano espiritual, el sitio de la realidad incambiable, y principia a experimentar la primera paz verdadera y durable que jamás haya conocido – la paz que sobrepasa todo entendimiento. Ahora sabe que la declaración: “¡ruinas, ruinas, todo lo convertiré en ruinas! Esto no sucederá hasta que venga aquel a quien le asisto el derecho, y a quien le pediré que establezca la justicia,” se vuelva verdad y él tenga la felicidad de ser libre del peso de la letra de esa enseñanza que se dio al niño y que se guardó del prudente.
¿Por qué el hombre ha ido tan lejos es lo asombroso cuando comienza a ver la simplicidad de la vida y la belleza y la santidad de la verdadera creación? Sonríe cuando piensa con Shakespeare: “Nada hay que sea bueno malo, pero el pensamiento lo hace así,” y ve la absoluta imposibilidad de que tal creación proceda de Dios. ¡Imagina un mundo que esté constantemente sujeto al cambio por obra del pensamiento!
Al despertar a las gloriosas posibilidades de los hijos de Dios, el hombre se revela así mismo en un estallido de gloria y repentinamente ve los portales de los cielos (auto expresión) que aparecen blancos y resplandecientes ante él. Empieza a experimentar aquí y ahora sus cielos. Llama desde los atalayas del universo;
“¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso!”
Su nombre—el nombre de tu YO SOY—es maravilloso, y el gobierno de la vida de tu Jesús—tu personalidad humana—será sobre sus hombros.
Amado, regocíjate; es maravilloso. Todo el fatigante trabajo de gobernar esta personalidad errática, a la que has llamado con un nombre especial desaparece. Toma mi yugo sobre ti y versa que mi carga es ligera. Mi carga consiste simplemente en llevar mi testimonio al mundo que la Ley de un universo incambiable es efectiva aquí y ahora y que los hijos e hijas de Dios ya no están sujetos de ninguna manera a las limitaciones de la personalidad humana. El hombre principia a ver que la oración verdadera significa ponerse en línea con lo que es y que “todo lo tuyo y lo mío pasa, desaparece, y lo Nuestro Divino vienen a ser.”
¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso! ¡Los cielos y la tierra están llenos del Pensamiento! Vives, te mueves, y tienes tu ser en la sustancia pura del Espíritu. No tienes que pensar en manifestación; tienes que reconocer que Jesús decía siempre la verdad y que nunca mintió cuando dijo: “El Reino de los cielos se ha acercado—está dentro de ustedes.” ¿Crees esto? ¿Tú que lees este libro, o lo sacarás de tus padres fallecidos de tus calificaciones de tus limitaciones de tus enseñanzas especiales?
Cuando el ojo se sana, todo el cuerpo se llena de luz—lleno por completo; no casi lleno. Lleno hasta derramarse, porque ha perdido la sombra de la creencia que dice hay mal en el universo y ese pensamiento se puede cambiar en bien. Cuando el ojo es sano, percibirá la realidad en lugar de la creencia y, por tanto, dondequiera verá la realidad en su manifestación. Es maravilloso.
Delante de ti, que lees este libro, se ha abierto una puerta nueva, la puerta de Cristo. “YO SOY la puerta” y al mismo tiempo: “Estoy a la puerta y llamo.” Cuando tú a través del proceso de reconocimiento, sabes que hay algo como un universo perfecto, creado y sostenido por Dios, que lo vio muy bueno, encontrarás, al abrir la puerta de tu conciencia humana, que YO SOY está allí, listo para entrar en expresión. El YO SOY es tu expresión individual del Dios Universal. Y tan pronto como abras la puerta encontrarás que el YO SOY (tu propio punto individual en la conciencia) es la puerta de toda pared para toda habitación (nuevo estado de conciencia) para todo aquello que formaba una concha acerca de tu bien y que tú llamabas problema. ¡Ese YO SOY es tu yo verdadero! Pero no temas. Es maravilloso Es maravilloso Es maravilloso.
Más rápido que el pensamiento es el pensador del pensamiento. Más rápida que cualquier medida humana es el YO SOY, que todo lo sabe, que no necesita nada, que espera ser reconocido. Debo crecer—la conciencia de Cristo debe venir a ser más y más visible; tú (tus creencias humanas) debes menguar. La continuación de la personalidad con sus pequeños deseos de fama o nombre, o de ser más santo que tú, la propensión a arrojar piedras debe menguar, y disminuir a fin de que el Hijo de Dios pueda venir a gobernar en su propio universo.
La contemplación del universo perfecto—no el intento de crearlo—hará tomar a tu universo humano proporciones nuevas. Los límites de tu tienda, tus estacas, se ensancharán, te introducirás en aguas profundas: cantarás un cántico nuevo y ese cántico será: “Es maravilloso.” Estar ausentes del cuerpo y presentes con el Señor, no es una experiencia emocional, sino una posibilidad actual y verdadera. Estar presente con tu Yo Verdadero es encontrarte a ti mismo en posesión de todo lo que es necesario para sostener el estado de existencia sin ningún problema. ¡Es maravilloso!
Traducción por Pablo Barreto, M.D. AA 8025, Cali, Colombia
No sé cuál puede ser tu problema individual, pero lo mismo te traigo el glorioso mensaje con el que PUEDES cambiar tu condición actual, PUEDES cambiar enfermedad en salud, PUEDES cambiar pobreza en riqueza, PUEDES ser lo que deseas ser. Además, te digo que el castillo de tus sueños SE PUEDE ALCANZAR aquí y ahora, simplemente si unes los extremos sueltos de tu poder y si centralizas tu energía y tu fuerza.
Desde luego, hay diferentes clases de pensamiento y diferentes etapas, grados y clases de vida. Cuando el hombre deja de pensar, está muerto. ¿No es así? Incluso un lunático piensa, aunque disemina su pensamiento sobre un campo enorme, y toma el pensamiento de todo lo que le pasa cerca.
Muchos dispersan el pensamiento y están en un constante estado de confusión. Son como el camaleón puesto sobre una alfombra oriental de muchos colores—cambia con tanta rapidez que no representa ningún color sino que está en un estado continuo de cambio. Nada hay definido en la vía del color.
El tema que vamos <http//going.to> a emprender es tan simple que parece difícil, pero como eres un buscador de la luz, examinémoslo con una mente sin prejuicios y tratémoslo y veamos si no es la Verdad.
Todos se dan cuenta que el pensamiento es la fuerza dinámica del universo. Sin pensamiento, dónde estaríamos. Por ejemplo, toma tu propio hogar e imagina qué pasaría si el pensamiento adecuadamente dirigido, no estuviera en uso. ¿No crees que el pensamiento afecta tu vida y tu cuerpo? Entra a una iglesia donde hay silencio y observa si el pensamiento de silenciosa reverencia no toma inmediata posesión de ti. Vé a un teatro donde centenares ríen y gozan y trata de llorar. Entra a un orfanato y mira los ojos tristes de media docena de niños y procura mantener fuera de tu mente el pensamiento del amor. Visita una penitenciaría y observa las largas filas de hombres que andan de aquí para allá y luego trata de eliminar el pensamiento de la compasión.
Toda tu vida está hecha de pensamientos—lo que piensas es lo que eres. “Como el hombre piensa en su corazón así es” se ha citado una y otra vez y por último la verdad de eso amanece sobre todo aquel que en verdad piensa. Nuestras vidas son exactamente como pensamos que sean, nuestra posición exactamente como nuestro pensamiento la haya hecho, tu salud es por completo cabal con lo que has tenido en mente en relación con tu cuerpo y con los cuerpos de otros.
“Nada es ni bueno ni malo, sino el pensamiento que lo ha hecho así” se podría decir bien. Nada hay que sea YA bueno o malo que no sea hecho por el pensamiento. No hay límite para lo que puedas hacer cuando te apoderas de la idea del pensamiento correcto. No hay muros que no se desbaraten ante la comprensión correcta del poder del pensamiento. No hay montaña que no sea movida y arrojada a lo más profundo del mar si manejas tu pensamiento con toda corrección. Y una y otra vez te repito que el proceso de pensar rectamente es tan simple que parece difícil.
Todos buscan el “Reino de los Cielos” algunos lo buscamos en un lugar y otros en otro, pero todos, aun el más burdo materialista busca ese estado de felicidad del que piensa en términos de cielo. El más grande error que siempre se ha hecho, y que todavía se hace ampliamente hoy, consiste en buscar este Reino en alguna localidad, por lo general bastante retirada de nuestro sitio actual, en lugar de buscarlo en el único lugar posible donde se puede encontrar—es decir, “DENTRO DE TI.” Ahora, oye esto:—el Reino de tus deseos cumplidos y satisfechos, está DENTRO DE TI.
El mundo o cielo interior está allí en espera de la venida del Maestro—tú eres el Maestro. Vamos a ir mano a mano dentro del Reino de tus más queridos deseos y allí encontraremos que lo que te hará feliz, sano y próspero.
Ten en cuenta que no hay misterio alguno para esta obra, no hay concentración difícil, no hay posiciones forzadas que se deben mantener, ni pensamientos forzados, sino un despliegue natural tan hermosamente fácil como cuando se abre una rosa en junio. Aquello que ves acerca de ti, después de todo, es el resultado de lo que estuvo una vez oculto en el mundo interior. Como la simiente que cayó a tierra, cuando irrumpió a través de la oscuridad o lo invisible que salió al mundo objetivo y fue visto. Así, pues, con esas flores maravillosas de tus deseos, cuando reciben el toque de la Vida que tu pensamiento en la actualidad les va a dar, pronto las verás florecer por todas partes. Porque como ya se dijo, el pensamiento es la vida. Hasta este momento el reino de tu vida ha estado lleno de semillas pero no se sentía en ellas urgencia de vida y así permanecían invisibles en la oscuridad de lo visible.
Vamos a ir a aprender el secreto de la vida de pensamiento. Todo acerca de ti está en la gran mente de Dios. La Mente de la que salieron todas las cosas y de la que eventualmente saldrán todas las cosas, porque es la sustancia informe de las cosas que se esperan. Ahora bien, el Pensamiento es la fuerza creativa que actúa sobre esta sustancia informe y la moldea en lo que quiere ser. El pensamiento hace el molde donde se vierte esta sustancia antes que se haga manifiesta en la carne.
Antes que un arquitecto edifique una casa, primero la concibe en su mente tanto completa como perfecta, obra los detalles de todas las partes pequeñas y luego los pone sobre el papel y a medida que hace esto, mantiene todo a su alcance hasta llenar el molde mental que había hecho y está lleno de la sustancia informe de la mente y por último se convierte en el cuadro que primero tuvo en mente.
No hay nada que no sea natural en todo esto. Por ejemplo, toma tu propia vida, ¿qué haces? ¿Eres negociante? ¿Quieres escribir una carta? Sea que lo sepas o no, tienes un cuadro formado en tu mente y luego vas a trabajar y, por último, lo que era al principio un pensamiento finalmente pasa a ser una hoja de papel con un mensaje escrito. Hiciste el molde, lo llenaste y al final tienes el resultado. Quizá eres ama de casa y en lugar de una carta piensas en un pastel. Quizá eres pastor y piensas en un sermón, pero sin importar la línea que sigas, no importa cuál sea tu estación en la vida, la ley obra lo mismo.
Eso es razonable, dices, y el siguiente paso también lo es. Cuando llegamos al punto en que podemos reconocer que el pensamiento es creador, entonces llegamos a la materia de la calidad. Cuál es la calidad de tu pensamiento. Quizá dices: “Bueno, nunca pensé en esta enfermedad y la tengo, o nunca pensé en la pobreza y la tengo,” etc.
Déjame recordarte del remendón que trabajaba sentado en su banquito cuando un camello miró por la ventana. Como el zapatero siguió en su trabajo, el camello metió la nariz y al no recibir resistencia, empujó la cabeza, luego el cuello, la joroba, y después todo el cuerpo que se extendió dentro del cuarto y arrinconó al zapatero en una esquina tan estrechamente que no podía seguir con su trabajo. “¿Cómo entraste aquí? Nunca te invité,” y cuando miró la ventanita abierta, casi lo supo, ¡era imposible que un animal tan grande pasara por esa abertura tan pequeña! Pero como el camello estaba contra la puerta cerrada, le era imposible sacarlo de ninguna otra forma sino de la manera como había entrado, entonces el trabajo comenzó en serio.
El pensamiento es algo que necesita atención. Lo debemos vigilar y ver que su calidad sea buena. Si queremos camellos de enfermedades, infelicidad y pobreza, que nos abrumen desde nuestro nacimiento, todo lo que debemos hacer es dejar abierta la ventana, sin vigilancia y seremos dentro de poco empujados al rincón más estrecho de nuestra ya demasiado estrecha existencia. Toda la luz se apagará y el aire vendrá a ser irrespirable por esos apestosos animales que entraron y se han arrastrado en los momentos sin vigilancia.
Ahora bien, la cuestión de guardar tu pensamiento no necesita alarmarte—no es un trabajo tan estupendo como parece, consiste simplemente en rechazar la aceptación de los pensamientos destructivos que llegan a nosotros. Hemos tenido que aprender ahora a juzgar no por las apariencias, sino con el juicio correcto. No importa lo que puedan ser las aparentes condiciones de algo—nos hemos alistado en el ejército del pensamiento recto y vamos a cambiar la faz de las cosas y ver cómo se manifiesta el nuevo pensamiento fino precisamente delante de nuestros ojos.
La mente es como una gran planta de almacenamiento donde hay millones de voltios de electricidad estática que esperan un enchufe. El pensamiento es la fuerza dinámica que conecta esta gran planta y cuyos resultados se ven en lo que podemos crear o en el patrón de pensamiento que se llevó a la bodega de la energía. Ahora bien, la mente es siempre eternamente buena y cuando se aplica de forma conveniente, cumplirá maravillas no soñadas, pero no debemos intentar el uso de esta gran fuerza de modo incorrecto y esperar buenos resultados. Si un alambre eléctrico se deja suelto sobre el piso y un niño lo pisa, puede perder la vida. No podemos deducir de esto que la electricidad sea intrínsecamente mala, pues sabemos que la misma fuerza que podía hacer daño al niño se pudo haber aplicado para llevar un mensaje a miles de kilómetros o puede haber movido un tranvía o haber hecho muchísimas otras cosas.
Mira entonces la calidad de tu pensamiento. No tengo que traer a tu mente varias pruebas del poder que tiene el pensamiento. Todos nosotros tenemos experiencias, algunas de las ilusiones ópticas y de los sentidos tan comunes que escasamente necesitan mención. Qué muchacho no se ha unido a una orden o fraternidad secreta que no haya sido quemado con una jarra de frío hielo o que haya sentido que sangra hasta la muerte por un chorro de agua tibia que derraman sobre su brazo. Por el contrario, todos sabemos de ejemplos donde el pensamiento ha llevado a las personas a hacer las tareas más difíciles. Hay madres que han podido hacer cosas notables por sus hijos en peligro. A los hombres en las batallas se les lleva a la victoria, pues todo es el resultado del pensamiento. Como el pensamiento es todo lo que hay en existencia, comencemos ahora con un proceso de eliminación.
Si queremos riquezas, principiamos a eliminar la idea de la pobreza. Si queremos salud, empezamos a eliminar el pensamiento de enfermedad; si queremos felicidad, comenzamos a eliminar el pensamiento de infelicidad, etc.
¿Cómo haremos esto? Oye. Todo lo que deseas, el reino de los cielos, está dentro. Entonces, la manera de obtener lo que deseamos es ir dentro y sacarlo al exterior. Dices: “No es tan fácil.” Te replico: “Perfectamente fácil.” Fíjate bien: “Línea sobre línea, mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, un poquito allí, otro poquito allá.”
Hoy vamos a iniciar el viaje de regreso al reino e iremos tan rápido como podamos encontrar el camino. Tomemos una posición cómoda, en alguna parte de un sitio tan callado como sea posible y luego relájate. Relájate y deja que la silla te suba y te sostenga tan perfectamente cómodo como sea posible. Ahora cierra los ojos y descansa por un momento. Piensa de ti mismo no como un cuerpo, no como una persona sino como el mismo individuo libre de cuidados cuando sueñas en la noche. Recuerda cuán fácil es para ti pasar de un sitio a otro en tu sueño porque tu cuerpo material no te molesta ni tampoco toda la demás parafernalia de lo que hacemos cuando estamos en vigilia. Ahora luego puedes tomar esta Individualidad en los ámbitos más interiores de tu mente y declarar: “Soy Uno con el Padre en el interior.” Esto hizo Jesús. Él sabía que el “Padre en el interior” era el Pensamiento correcto que le capacitaba para entrar en el Reino de los Cielos. Si eres uno con el Padre interior, eres uno con la Deidad, con la felicidad, con la salud, con la riqueza.
Eres uno con la gran Casa de Poder donde está almacenado el poder infinito para llevar a cabo aquello que quieres aquí y ahora y el camino no es difícil ni duro de encontrar.
Traducción por Pablo Barreto, M.D. AA 8025 Cali, Colombia.
ENTRE DOS OPINIONES ¿HASTA CUÁNDO VACILARÁN?
EL PROFETA ELÍAS dijo al pueblo “¿Hasta cuándo vacilarán entre dos opiniones? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero si es Baal, síganlo a él.” Existe el registro: “Pero el pueblo no le contestó ni una palabra.” No le respondieron ni una palabra porque tenían temor de “elegir este día,” no CREÍAN en sus corazones. Viajaban por la vía infernal de la indecisión, creían que el Señor es uno, pero elevaban altares a diez mil creencias y dioses tradicionales.
La indecisión es un veneno seguro que consumirá lentamente toda la vida, el gozo, la lozanía del templo. El gesto que causa que tenga lugar un milagro es la Decisión. El “extiende tu mano” se hace en el punto de la decisión contra toda creencia establecida en un poder que se opone a Dios. La pregunta de Elías golpeó al pueblo mudo: “¿Hasta cuándo oscilarán entre dos opiniones?” ¿Quieren seguir atrapados entre dos creencias? Si crees que Dios te puede curar, vas en busca de otros individuos y métodos de ayuda. Cuando te decides, estás decidido y estás en el punto de “Aunque me mate, sin embargo confiaré en él.”
Entre las dos opiniones, es decir, de pensar cómo, cuándo, y dónde, a la acción de estirar la mano y hacer el gesto, yace la vasta y maravillosa conciencia de Dios. “Elijan este día (que es hoy) a quién servirán.” Y luego, “una vez hecho todo, levántense y VEAN la salvación del Señor.” “Si el Señor es Dios, entonces síganlo.”
Dejen de boxear con la sombra. Eso no conduce a nada. Ningún peleador de fama se imagina que va a derrotar la sombra que él mismo hace, pero la mente humana boxea la sombra de las auto creadas imágenes de la enfermedad y procura derrotar al oponente que está dentro y que hace la sombra. Dejen de pelear con las cosas, personas, condiciones y sitios, vayan al interior y vean dónde tiene lugar el cambio. “Pues nada hay oculto que no haya de manifestarse.” ¿Vas a estar de pie, o vas a seguir tembloroso con temores y dudas?
“Y Elías dijo al pueblo: Soy el ÚNICO que queda de los profetas del Señor; en cambio, Baal tiene cuatrocientos cincuenta profetas.”
Cuando comenzamos a entender al ÚNICO en contraste contra más de uno, vemos el CAMINO en lugar de los caminos, y el PODER, en lugar de los mil y uno artefactos de poder falso, pseudo-poder, que utilizan quienes demuestran sistemas o enseñanzas personales. Cuando viene la prueba de la capacidad verdadera, siempre es la misma historia. Hay mucha charla acerca del poder para sanar, prosperar, traer felicidad, por precio. No hay resultados de ninguna clase y las excusas son muy grandes. Es alentador, por lo menos, ver a Elías que se opone a este pseudo-poder. Invita a los creyentes en los dos poderes a preparar un altar, sacrificar los dos toros, y dejarlos allí, y luego invocar a su dios o dioses para que el fuego consuma la ofrenda, y dice que él hará lo mismo.
Cuando todos los preparativos se cumplieron, Elías dijo: “Invoquen el nombre de sus dioses, pero no pongan fuego.” Y así los sacerdotes de Baal principiaron a verter una cantidad de palabras, afirmaciones y plegarias a sus dioses. Elías que gozaba de un bien desarrollado sentido del humor les dijo: “¡Griten más fuerte! Es un dios que medita o está ocupado o de viaje, ¡o quizá está dormido y hay que despertarlo!”
Descubre Elías el dios personal, hecho a la imagen y semejanza del hombre, con todo el sabor emocional de la mente humana. Y así, como el relato sigue, continuaron con su cantidad de trucos: se sajaron con cuchillos, brincaron, cantaron, profetizaron. En otras palabras emplearon todas las maniobras del pensamiento humano, pero nada sucedió. Es interesante observar cómo el pensamiento humano procura manipular a Dios.
Entonces Elías puso su ofrenda sobre el altar, cavó una zanja y la hizo llenar con agua del mar, hasta empapar la ofrenda y la madera del altar. Pero sin estar satisfecho con este desafío completo al pensamiento humano y a su creencia en lo físico, insistió en que repitieran todo de nuevo e hizo mojar varias veces el altar con cuatro cántaros de agua. Luego ORÓ, y entonces sucedió. El fuego descendió, y consumió la ofrenda quemada hasta lamer el agua de la zanja.
La simbología de la Biblia es prodigiosa, las ilustraciones interiores son drásticas en su manejo; no hay términos medios. Es o todo o nada, y es lo mismo con el hombre que hace sus decisiones y se levanta al pie del ÚNICO DIOS en lugar de seguir algunos de los cuatrocientos cincuenta diferentes sacerdotes de Baal. Todos sus sistemas y afirmaciones combinados no encenderán una chispa de fuego. Nada hay dentro de ellos que enciendan los fuegos. Viene un sistema tras otro y se desvanece, proclamado como el único. Ya has visto esto.
Este dramático relato parece sumamente fuera de lo habitual del hombre, pero su parte sorprendente consiste en que el mismo poder delineado en la ilustración es lo que pasa a través de ti en manifestación, como pasó mediante Elías. SÓLO CREE dijo el Maestro, y en la actualidad este SÓLO empieza a hundirse y se vuelve activo. Sí, se lamió el agua incluso en la zanja, y toda supuesta ley de lo físico quedó en nada. Todos saben que es una tontería esperar que se cure una enfermedad incurable. Está bien “hablar” acerca de la cura de tales cosas, pero cuando te enfrentas con eso, ¿entonces qué? Cómo acerca de moverse sobre un espacio o dos en la dimensión del poder que obraba a través de Elías, donde las apariencias quedaron en nada, y el fuego quemó la ofrenda, aunque estaba empapada. ¿Lo crees? Te hablo a ti, o ¿procuras hacer que Dios obre de acuerdo a tus mandatos como lo hacían los discípulos de Baal?
“Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo pudiera ser salvo por medio de Él.” La única razón de Jesús fue hacer a un lado los patrones del destino establecidos por los sacerdotes de Baal, y poner en nada todos sus hallazgos y todas sus enseñanzas. Dios no pide que las condiciones sean correctas. Cuando a Él se le llama, responde con más seguridad que cuando se toca un interruptor eléctrico. Suponer que puedes demostrar este poder como un subproducto en la vida es experimentar los frutos de la ignorancia.
“Los únicos fuegos que te pueden quemar son los que enciendes tú mismo” (Homero). Al final, VES y descubres tú mismo, el Hijo de Dios, perfecto y eterno. “Pero todos nosotros, a cara descubierta, contemplaremos como en un espejo la gloria del Señor y seremos cambiados en la misma imagen de gloria en gloria.” ¿Oyes lo que dice? “SEREMOS CAMBIADOS,” (¿me sigues?) “en la misma (idéntica) imagen.” ¿Puedes comenzar a SENTIR, creer? ¿O correrás a un sacerdote de Baal y buscarás un camino y medios de demostrar este hecho ya establecido?
Como la señal en la carretera es invisible de noche hasta cuando la luz de tu carro la hace percibir, de la misma manera el amor de Dios es invisible hasta cuando se hace el reconocimiento. El Amor de Dios siempre está presente, como lo son las señales de las vías, pero sin reconocimiento, invisible en apariencia. El poder sanador de Jesucristo no tiene lugar sino hasta cuando se hace el reconocimiento de su existencia. “¿Crees que te puedo hacer esto?” Hay un oído a través del que no oye. Cuando Dios habla lo hace en una “vocecita suave y silenciosa,” que es inaudible hasta cuando se la reconoce.
“El agua corriente nunca se cansa.”
“PORQUE DOS MALES HA HECHO MI PUEBLO; me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jer 2:13).
En este pequeño versículo se encuentra oculta la causa de casi todas las dificultades para la raza humana. “Mi pueblo,” tú y yo, hemos dejado las Fuentes de Agua Viva y nos hemos hecho cisternas, cisternas rotas. Nos hemos ido lejos de las Fuentes Vivas hacia el desierto reseco de las experiencias humanas, nos hemos detenido en algunos oasis y hemos excavado pozos, nos hemos hecho cisternas al procurar participar de las aguas del entendimiento humano, con la esperanza por tanto de apagar nuestra sed. Pero las cisternas estén rotas y el agua no nos satisface. El hijo pródigo está muy lejos de la casa de su padre, aunque sin embargo se encuentra tan cerca como nunca lo había estado. Todo aquello es real y eterno está aquí y ahora y el Ábrete Sésamo es el reconocimiento.
El hijo pródigo ha alimentado y ha dado de beber al cuerpo exterior pero no está satisfecho. Su estado va de mal a peor. Y la historia del hijo pródigo es la de todo hombre. La letra muerta de la palabra se pega en las fauces. Sabe que el padre comió pan en el desierto y ya murió. Ha llegado al fin de la satisfacción humana. La cisterna rota está ceca, las aguas estancadas del razonamiento humano son incapaces de apagar la terrible sed.
Entonces, quizá, oye la amonestación de la Voz: “Vuélvete a mí con todo tu corazón y encontrarás descanso para tu alma.” Es una invitación que muchas veces se pasa debido al argumento humano: “Qué, ¿Estoy listo para entrar en el descanso del justo? ¿Yo, que he dejado sin hacer tantas cosas que se deberían haber hecho y he hecho tantas otras que nunca se deberían hacer?” Pero hay una hermosa insistencia en el llamamiento: “Vuélvete a mí, porque mis caminos no son tus caminos.” Los caminos del MÍ en el Espíritu, no son los caminos del hijo pródigo que gastó su herencia en una vida disipada. Los “Caminos del Espíritu” no son los caminos del razonar y la sabiduría humanos; porque “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que tus caminos.” De qué te sirve apegarte y sostenerte más con tu entendimiento y razonamiento humanos “mis caminos son descubrimientos del pasado.” Nadie puede poner los caminos de Dios en una mesa de laboratorio y disecarlos para averiguar cómo se pueden poner aparte de las leyes humanas.
¿Qué, si diez mil se han perdido por la falsa ley, no se te acercarán (si te has “vuelto a mí con todo tu corazón”)? Qué si desde el comienzo de los tiempos una ley humana ha obrado con éxito, siempre hay la excepción, y ese es el momento en que el poder de Dios entra en juego y el pobre y frágil intelecto humano retrocede su gran cabeza de sabiduría y dice: “Ha sido un milagro, una ley sobrenatural.” Exactamente, un milagro para los sentidos humanos, pero un funcionamiento natural de la ley de Dios.
Incurable, imposible, sin esperanza, improbable, son todas palabras en el diccionario del hombre que no encuentran lugar en los atrios del Señor. El poder incondicional de Dios no pide permiso al pensamiento de la raza humana para dejar de lado una de sus leyes. La más severa, más dura, y más rápida ley de la sabiduría humana es menos que una piedrecita que golpea contra la muralla china. No hay reconocimiento de la existencia de una falsa ley que se haya puesto al lado. Hay una expresión simple y natural de la ley de Dios, la eterna armonía en sí misma, y cuando esto expresa y destruye la ley de la creencia, el hombre dice: “Ha sucedido un milagro.”
Alimentarse de la letra muerta de ninguna manera sirve para alcanzar la vida eterna. Beber las aguas estancadas de la historia del mal, no sirve jamás para apagar la sed del alma. Gradualmente comenzamos a ver que: “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” En forma progresiva, percibe el hecho que beber las aguas vivas y alimentarse del maná escondido no es una cosa tan imaginaria como al principio se pensaba que lo era.
“Tienen pan pero no saben de dónde.” El alma que despertó comienza a saber que es un ser espiritual en un Universo del Espíritu, debe ser y es, perfectamente sostenido en este medio de expresión. Sabe que al hombre espiritual se le debe alimentar con Espíritu y se le deben dar a beber aguas de vida. Entonces ve más en la orden “Sé ausente del cuerpo y presente con el Señor.” Comienza a experimentar el sentimiento: “Soy un ser espiritual en un universo espiritual” y retira su atención de las manifestaciones físicas y principia a alimentarse literalmente del Espíritu. A su cuerpo se le alimenta y se le riega hermosamente—se baña en el Río de la Vida—y principia a impresionarse con la conciencia que si come este alimento y bebe esta agua nunca volverá a tener hambre ni sed. “Nunca” piensa sobre esto. La declaración es “nunca.” “Con firmeza te has de asir a lo que es bueno,” si tú en el lado invisible o en la pura luz del Espíritu, participas de esta comida, y bebes esta agua de vida, jamás volverás a tener hambre o sed. “Nunca,” ¿qué acerca del cuerpo humano, entonces, si nunca le faltará comida o bebida? ¿Ves lo que se oculta en esta asombrosa revelación? ¿Comienzas a ver que el “Verbo se hizo carne” y “En mi carne veré a Dios” precisamente en manifestación? ¿Puedes entender que al alimentarte y beber en la pura esencia del Espíritu, sin considerar o mirar la manifestación, harás que tu cuerpo físico esté adecuadamente alimentado y regado? Eso es maravilloso. También encontrarás que al concebirte como el ser del Espíritu, en el Universo del Espíritu puro, al comer el alimento y tomar las aguas de vida del Espíritu, el cuerpo físico adquirirá un tono más fino, “...pero en mi carne veré a Dios.” El alma y el cuerpo del hombre vendrán a ser uno. Incluso como Jesús y Cristo vinieron a ser uno y todas las gloriosas revelaciones del Espíritu “que escudriña las coyunturas y los tuétanos,” el “Verbo se hizo carne” y “en mi carne veré a Dios” serán ciertos y verdaderos para ti. Tu cuerpo será un huerto bien regado—un huerto glorioso—el desierto de tu cuerpo florecerá como una rosa.
Tú que lees esta página, ¿comienzas a ver la idea nueva? ¿Empiezas a entender que lo que haces en lo invisible en lo sagrado de la Verdad y la conciencia de Cristo difundirá su sombra de expresión a través del universo material y hace nuevas todas las cosas? “Come mi cuerpo, bebe mi sangre” es mucho más que un fragmento de poesía. Relájate y déjate ir, concíbete en la esplendorosa luz blanca del Espíritu y participa de la santa cena y “come” el cuerpo de Cristo Jesús, la sustancia de Vida, y bebe la sangre de inspiración que trasciende todo humano entendimiento, toda razón y toda creencia humanas.
Eres un ser de Luz en un Universo de Luz, y te vestirás en ropas de Luz y Alabanza, sí, literalmente en el silencio radiante te vestirás en trajes de Luz, las ropas de la Alabanza, los ropajes de la Acción de Gracias, y en verdad serás revestido sobre el plano del hombre. ¡No temas! Sigue adelante en el camino de la inspiración, los ojos del Espíritu ahora se han convertido en carne y la frase inicial: “Tienen ojos y no ven, y oídos y no oyen,” ya no es más cierta para los ojos humanos de carne—en esos mismos ojos el Espíritu ha venido. El Espíritu será carne, y en forma natural las limitaciones de la visión natural humana se difuminan con el aumento de un increíble sentido de Luz, y ves y oyes y sabes “cuál es la altura, la profundidad y la anchura.”
Las limitaciones que eran ciertas y que eran leyes para el sentido humano de la vista, ya no son más ciertas. “Pero en mi carne veré a Dios.” “¿Crees esto,” tú que lees esta página? Si es así, entonces ¿no puedes ver que cuando participas del alimento espiritual de manera consciente, se cuidará de un modo hermoso de tu cuerpo físico?
“El pan que bajó del cielo” ¿dónde es el cielo? ¿Qué es el cielo? ¿Dónde está el Mí? El único sitio donde puedes contactar a Dios es dentro de tu propia conciencia. De esta forma te hallas muy cerca de la gloriosa revelación de ser del Espíritu puro. “Estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre la puerta entraré a él y cenaré con él y él conmigo.” La misma entrada para cenar contigo significa la unión perfecta del alma y el cuerpo. El cuerpo se saturará con el Espíritu y manifestará el gozo del Reino de los Cielos aquí y ahora.
¿No puedes ver que cuando traes la unión del alma y del cuerpo, no te puede faltar nada, pues todo se encuentra dentro de tu alma? “YO SOY aquel pan de Vida.” “Quien lo coma nunca morirá.”
“No temas, sólo cree.” Todo lo que necesitamos es una aceptación natural y sana del hecho que hay un Dios Todo-Presente-en el Universo, que quiere y puede hacerse manifiesto en toda situación y en cualquier tiempo. “Sólo cree.” Tal descanso precioso después del largo viaje a través de las soledades estériles de la comprensión y el razonamiento humanos—tal fuente de agua para los labios resecos. ¡Es maravilloso!
Sigue tu camino, “no te proveas de oro ni plata ni cobre en tu bolsa, ni documentos para tu viaje, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el obrero es digno de su salario.” Esta es la clase de filosofía más elevada para la mente humana, y sin embargo tan hermosamente cierta para el que sabe que tiene las aguas de vida y el pan que da vida dentro de sí, y que está vestido con el ropaje de la Luz, la Alabanza y la Acción de Gracias. ¿Por qué se tendría que poner a pensar en la bolsa, los documentos, el viaje?
Por tanto lo que hagan en silencio lo manifestarán en los atrios abiertos del mundo. Mira que estés bien alimentado con Espíritu y vestido y regado con la esencia que da la vida del ser.
Mira que primero hagas el viaje en el Espíritu, y entonces el “Padre hasta aquí trabaja y yo trabajo” será cierto. La conciencia invisible lo hará perfecto antes que el cuerpo siquiera lo haya expresado. Así es cierto “Voy delante de ustedes y enderezo el camino,” entonces antes que vayas de viaje, la conciencia del Padre ha ido delante de ti y ha hecho recto el camino para que sigas más tarde y expreses la mecánica del viaje. “Mi Padre, Mi Padre, trabaja hasta aquí y yo trabajo” es decir, “yo” lo llevo a la expresión y será perfecto y completo en todo detalle. Recuerda que el Poder que conoce el “número de cabellos de tu cabeza” y que además “cuida de los pajarillos” se ha hecho cargo completamente de todo detalle del viaje, pues nada es demasiado pequeño para este poder glorioso, ni nada es demasiado grande. Es fantástico. “No teman, soy yo.” “No teman, YO ESTOY con ustedes siempre.” “Nunca te dejaré.” Yo, el centro y la circunferencia de todo Ser, estoy contigo siempre.
Si tú, entonces, haces una pausa en la furia del pensamiento humano y vuelves a la casa de tu Padre (conciencia) y participas de la comida invisible y te vistes con las ropas invisibles de la Luz y la Alabanza, el cuerpo que fallece de hambre pasaría a través de las mecánicas de comer y quedará perfectamente satisfecho. Así puedes llevar la idea correcta bajo la línea de los faltantes humanos, hasta que tu alma magnifique al Señor, el Dador de Todo Bien, cuyo brazo no se ha acortado para dejar de bendecir.
Antes que este libro se pusiera en papel ya existía por entero en lo invisible. “Voy delante de ustedes y enderezo el camino.” “Te ensalzo oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y prudentes y las revelaste a los niños” (Mt 11:25). Si esto es cierto, ¿por qué desperdiciar más tiempo en procurar que los “sabios y entendidos” beban las aguas de vida o coman el pan de la vida? Pero mira que desde este día en adelante estás alimentado y sostenido con el maná invisible que bajó del cielo.
Traducción por Pablo Barreto, M.D. AA 8025 Cali, Colombia.
Fui a un club de Londres durante la semana de Navidad, y la camarera me dijo que uno de los miembro había dejado dinero para repartir gratis diez tazas de té. Este miembro había dicho que posiblemente podrían aparecer diez personas con hambre y que él estaba contento de dejar el dinero para servirlas. En esa época los periódicos estaban llenos de relatos sobre las enormes multitudes de desempleados y hambrientos, pero nadie vino por esas tazas de té y la empleada comentó que no sabía dónde encontrar diez personas que las quisieran.
¿Sería algo bueno decir al hombre de la calle: “Hay abundancia de todo lo que se necesita en el Reino, y el Reino es aquí y ahora”? No; inmediatamente contestaría: “Bueno, ¿dónde está?” Con todo, las diez tazas de té esperaban que alguien viniera y las reclamara. Nadie lo podría negar; y así es con muchas cosas. La dificultad consiste en conseguir que las personas y las tazas de té se reúnan al mismo tiempo ¿Cómo puede el hombre que padece hambre en la calle establecer contacto con lo que se da gratis? Esta es la pregunta que haces cuando se te dice que “Todo lo que el Padre tiene, es mío.” O bien: “Pide lo que quieras y se te concederá,” porque así se ha hecho y sólo espera tu petición. “Oh, que yo pueda encontrarlo” lleva consigo más que un mero lamento religioso; con él va la emoción de un hombre que procura hacer contacto con la abundancia de la vida y del poder y la sustancia, y que en lo más profundo de su alma sabe que es gratis y sin límite.
¿Cuál es el punto de contacto entre el hombre y su sustancia? Es el reconocimiento. Si primero no reconoces que esto es así, nunca lo será para ti, porque lo cerrarás por entero en tu vida y tendrás plenitud de testimonio material para respaldar tus conclusiones. El reconocimiento es el primer paso—el verdadero primer sonido—que vibra en el aire, como si fuera a conseguir establecer sintonía con la emisora del flujo infinito de Dios. El hijo pródigo que se sentaba en la pocilga de los cerdos, de repente recuerda y reconoce algo—que su Padre tiene suficiente y de sobra. Se da cuenta que la sustancia está en verdad allí y este reconocimiento le hace levantarse e ir a la casa de su Padre (conciencia), y, cuando aún está bastante lejos, el Padre viene a su encuentro y allí hay un gran regocijo. ¡Es maravilloso!
Estás ante la puerta del Templo y mendigas lo que se da gratis, pero que también se puede negar. Se da gratis sólo cuando se reconoce—se acepta—y cuando el reconocimiento se acompaña con el estado de conciencia: “Me levantaré e iré a mi Padre.” Cuando reconoces el hecho que el Padre tiene suficiente y de sobra, entonces despiertas y estás vivo a la posibilidad gloriosa de ser instantáneamente puesto en contacto con la manifestación—en una forma y por medios que nadie sabe. ¡Es maravilloso! Apenas por el reconocimiento de esta verdad gloriosa, abres comunicación con el plano de la conciencia donde la manifestación instantánea es una realidad posible.
Te sintonizas, como si dijéramos, al Poder que te lleva en forma directa a la Mesa y al Banquete y a los otros gozos de la Conciencia Despierta. ¡Es maravilloso! ¡Sorprendente! “Él no negará ninguna cosa buena a los que andan en correctamente.” ¿Lo oyes—tú que lees estas líneas? Nada de lo bueno te negará. Absolutamente nada. Pero parece que te retiene todo, incluso lo más necesario, pues todas tus súplicas, tus peticiones, tus ruegos, no producen en Él ninguna impresión. Pero sólo hasta cuando llegas a un completo reconocimiento de la declaración: “No negará Él nada a los que caminan en rectitud,” y la aceptas, empiezas a percibir la manifestación. ¡Es extraordinario! Casi desde el mismo instante en que haces este reconocimiento lo divino se agita y se inicia una actividad nueva. ¡Es algo asombroso! ¡Es tan gratificante estar así lleno con el gozo del reconocimiento!
A partir del segundo en que principias el Reconocimiento de los Cielos Aquí y Ahora, y aceptas el don invisible, toda la energía y el poder del universo se movilizan con el fin de cumplir tal reconocimiento. Los viejos cuadros que tenías en la mente comienzan a consumir hasta el último átomo de dinamismo que tu pensamiento falso les había dado y en el presente la continuidad se rompe, la pantalla queda blanca y limpia, lista para la manifestación nueva. ¡Es conmovedor! ¡Es portentoso! ¡Es extraordinario! Y así siempre lo será.
Cuando el hombre despierta al poder de esta gloriosa creencia comienza a experimentar un cambio—las cosas iniciales empiezan a pasar—retira su atención de las apariencias por el simple motivo que ahora cae en la cuenta que las irrealidades que había tenido en la mente por tanto tiempo como verdaderas y justas son tan sólo impresiones falsas que había reunido por su trabajo al partir de premisas erradas. Es prodigioso ver cómo se desechan esas ideas viejas y con la liberación todas las manifestaciones de su mal se desvanecen; en realidad, el recuerdo de ellas desaparece. “Las cosas viejas pasaron” pues no se las recordará y no volverán más a la mente. ¡Qué maravilla!
La declaración de Jesús: “El Reino de los Cielos se ha acercado,” es tan comprensible a los que la oyeron como sería decirle al hombre de la calle: “La abundancia de todo don bueno es tuya AHORA.” Para él sería una mentira deliberada en lo referente a su capacidad de probarla con su conciencia actual. Pero, si fuese a reconocer la verdad de esta afirmación, instantáneamente se sintonizaría con un nivel nuevo de conciencia donde la manifestación muy pronto iría de regreso al reconocimiento.
Se nos informa en la Santa Biblia que, en algunos sitios, Jesús no hizo muchos milagros debido “a la incredulidad de los hombres.” Es cierto que a menos que el reconocimiento y la aceptación estuviesen allí, nada podría cambiar. El duro pensamiento de la antigüedad—las formas parecen hacer imposible el escape de la interminable correa sin fin de la existencia, quizá sea cierto. Y la única vía de escape que se nos ofrece es mediante el poder de la voluntad, que, en el mejor de los casos es un subterfugio pobre y desviador. ¿Cómo puede alguien superar todos esos hábitos y creencias tan antiguos? En apariencia es imposible—demasiado para esperar y, sin embargo, cuando se llega a reconocer la Presencia, se efectúa el cambio y el hombre se encuentra repentinamente libre y sin trabas en la expresión.
Un hábito de toda una vida se derrite y se elimina del cuadro lo mismo que cuando un drama terrible se desvanece de la pantalla de cine. Y cuando se libera por el proceso del reconocimiento, es tan indoloro y no hay más huellas detrás que los cuadros en la pantalla de la película. La enfermedad de la que sufres sólo es tan antigua como el último pensamiento que tuviste de ella, ya sea consciente o inconsciente. Una vez que el pensamiento se detiene en el cuerpo, desparecen el sufrimiento y sus manifestaciones. ¡Es emocionante! ¡Es estupendo! ¡Es extraordinario! Y así siempre lo será.
¿Comienzas a deducir cómo es que algo primero se debe reconocer antes que pueda llegar a manifestarse, y cómo esto lleva derecho a través de tu reconocimiento del mal? Lo que admites llega a tu vida como una realidad, y mientras puede ser una quimera y no tener ningún respaldo, con todo aparecerá como algo verdadero y cierto para ti, en tanto que reconoces que sea así. El camino para cambiar la manifestación, consiste en cambiar el reconocimiento. Cuando retiras tu reconocimiento de algo, deja de manifestarse para ti.
Con gozo te escribo—tú que lees estas líneas—te escribo acerca de las Promesas Gloriosas de Dios, y del derramamiento de su amor y su sustancia, al saber que en el momento en que dejas tus “redes” del pensamiento humano, vendrás a ser pescador de hombres. Dejarás las redes, los enredos y la confusión del pensamiento humano y prepararás una red de reconocimiento en la que ha de venir la gloriosa manifestación de Dios. ¡Es fascinante! No importa cuán largo o cuán antiguo sea el problema, ni cuán imposible parezca. “Tengo un camino que ustedes no saben, y cuando lo reconozcan trae algo en manifestación que te sorprenderá y te pondrá feliz con una alegría que es inexpresable. ¡Es admirable! ¡Es excelente! ¡Es pasmoso! Y siempre así lo será.
Estarás contento y vas a tener gozo, no debido a la victoria, no porque hayas hecho una demostración de poder sobre el mal, sino porque has llegado a este reconocimiento de la Presencia aquí, allí y por todas partes. La vibrante y resplandeciente Presencia de Dios, y la vida brillante que cursa a través del templo de tu cuerpo, y a través de tu universo, te va a traer a tu recuerdo toda la gloria que fue tuya en el principio, antes que abandonaras el Huerto del Edén para buscar el camino de los dos poderes. ¡Es precioso! ¡Es fascinante! ¡Es admirable! Así, pues, “reclama tu derecho y sustenta tu reclamo.” Aquel derecho que has descuidado todos estos largos años. El derecho que vendrá mediante la expresión y el proceso del reconocimiento.
Un recorte que apareció recientemente en el New York Herald, dice así:
Melbourne, Australia, junio 7. William McClennan de Fawkner, encontró a su hijo Robert, de doce meses de edad, mientras acariciaba una serpiente tigre, que supuestamente había bebido la leche del biberón del niño. Cuando McClennan se procuró apoderarse del reptil, éste se volvió contra él y lo mordió en la pierna. Las medidas de urgencia le salvaron la vida. La serpiente fue muerta.
Los padres del niño recordaron que el biberón del bebé había aparecido como si la serpiente hubiera estado allí varias veces recientemente. Supusieron que el reptil y el bebé habían sido compañeros de juegos durante algún tiempo. ¿Por qué la serpiente no mordió al niño? ¿Por qué sí lo hizo con el adulto? ¿Por qué el hombre que es mi mejor amigo es tu peor enemigo? ¿Está eso en el hombre o está en ti? ¿Qué traes a una situación que la hace armoniosa o desprovista de armonía? Traes cierto reconocimiento del bien o del mal, de temor o valor, y estas cualidades se retratan en los espejos a tu alrededor. Empezamos a darnos cuenta que “Lo que vemos, eso somos” es figurada y literalmente verdadero. La totalidad de la creación reacciona hacia nosotros por causa de que algo en nuestro interior da el tono para sus acciones. Los esquimales no pueden soportar el calor y el bosquimano es incapaz de tolerar el frío, y así sucesivamente. Vives en un mundo de tu propia formación, pero sin importar lo ignorantemente que se pueda llevar a cabo, sin que interese cuán lejos se retire de tu poder de conciencia para cambiarlo. En el momento en que reconocemos dónde reside el problema, la victoria es segura y cierta. Cambiamos nuestro universo, por así decir, y por este mismo “cambio” encontramos un universo incambiable porque lo único que cambia es nuestra actitud al respecto. ¡Es asombroso! ¡Es maravilloso conocer el punto de contacto con este mundo manifiesto y no manifiesto! El punto de contacto es el reconocimiento.
“YO SOY, y estoy siempre gozoso en la forma como Cristo se expresa y manifiesta en ti. Nunca te abandonará. No puede olvidarte mientras tengas conciencia de Él. Mientras estés en la línea principal, el Hilo de Vida que envía sus corrientes desde el Infinito, siempre en forma progresiva que se derrama como una Gran Catarata sobre ti y tus actividades. ¿No me puedes ver andar a tu lado, a lo largo del día, para protegerte de todo mal? ¿Acaso no me puedes percibir en tus emociones, al irrumpir y brotar en cánticos nuevos, pensamientos nuevos, palabras nuevas y verdades vivientes? En verdad YO SOY y estoy aquí, ESTOY allí, ESTOY en todas partes y entre más me contactes mental y espiritualmente, más vendré a expresarme y manifestarme en ti, para sacarte de toda mortalidad, de toda carnalidad y de todo pecado y llevarte a la libertad gloriosa en la que permanezco.”
En el instante en que reconoces este Poder que está aquí, allí y en todo lugar, has establecido contacto con el objeto de tu deseo. Has llegado al lugar de “Antes que llamen, yo responderé,” porque alcanzaste el reconocimiento que el elemento tiempo, aquel que la mente humana dice que es necesario, no tiene nada que ver con este Principio sin tiempo, sin edad, que siempre está contigo, y que tiene el poder para realizar que “mil años sean como un día y un día como mil años.”
Principias el reconocimiento de está Presencia siempre presente que te salva de toda experiencia adversa. Empiezas a reconocer este poder dentro de ti, que escudriña las coyunturas y los tuétanos. Es prodigioso este enorme diluvio de luz que el brotar en la mente oscurecida rebela cosas que todavía no has visto. ¡Es asombroso!
“Los saqué a ustedes de Egipto y les hice conscientes del hecho que Dios es Vida en lugar de muerte, Dios es Salud en lugar de enfermedad, Éxito en lugar de fracaso, Prosperidad en lugar de pobreza y limitaciones, pues en todas estas palabra, Dios es precisamente lo contrario de todos esos significados. Dios no tiene condiciones. Ese es el Misterio de Cristo, y cuando ustedes lo aceptan en su vida, aquellas adversidades ya no son más. Lo positivo es verdadero; por tanto, saturen todo su ser con la Vida Vibrante, y toda su energía, todas sus fuerzas expresadas en Cristo, atraerán y moverán el Suministro, siempre listo para entrar en manifestación a medida que ustedes lo hacen real y verdadero para ustedes mismos.”
¿Oyes—tú, el lector de esta línea—lo que el reconocimiento de La Presencia hará por ti? Te hará saber que ya has salido de la “Tierra de Egipto” para entrar en la heredad del Hijo del Dios Viviente. Este reconocimiento prodigioso de la Presencia te hará caer en la cuenta que Dios es salud en lugar de enfermedad (en el mismo lugar), que es riqueza en lugar (el mismo lugar) de pobreza y limitación, que es éxito en lugar (el lugar idéntico) de fracaso-pues YO SOY, estoy aquí, YO SOY, estoy allí y YO SOY, estoy por todas partes, así, pues, dondequiera que YO SOY, están mis atributos en Manifestación Completa y Gloriosa, y se asegura entonces la vía perfecta de la expresión. ¡Es prodigioso! ¿Lo oyes? Por este reconocimiento el hombre descubre el don inapreciable como si fuera el único Heredero de las Riquezas de Dios. ¡Es extraordinario!
“Eres como el ÚNICO Heredero de las Riquezas de Dios. Entonces participa de ÉL, de su vida, de su sustancia; reclama tus derechos y susténtalos, pues sabes no solamente a partir de tu mentalidad el carácter Regio (real) de Dios, sino que lo conoces a Él desde lo más profundo dentro de tu corazón, y eso que te vendrá espontáneamente ha de venir de la Divinidad, la Virtud y la Pureza de la Vida de Cristo, la Verdad se rebelará, e incluso como ya ha sido tan vívidamente ilustrada en el gran libro de tu vida, de la misma manera responderá al poder magnético de su Presencia.”
Eres como el Único Heredero porque “todas las cosas que el Padre tiene son mías”—todo lo que concibes en tu conciencia como “el Padre tiene” es tuyo y todo tuyo—de manera que viene el consejo oportuno: “Extiende los bordes de tu tienda,” como una invitación para aumentar el reconocimiento de esta Presencia y por tanto obtener una manifestación más gloriosa y más libre de Dios en tu vida. Entre más lo contemplas a ÉL, veras mucho más que tiene lugar la manifestación de esta armonía. ¡Es maravilloso! ¡Es sorprendente! ¡Es prodigioso!
“Me levantaré e iré a mi Padre”—me levantaré para dejar de contemplar las apariencias y regresaré a mi Padre (que está en mi interior) y encontraré que “tiene suficiente y de sobra,” y entonces participaré gozosamente del banquete preparado para mí a través de este reconocimiento. ¡Es admirable!—y este reconocimiento es el camino hacia la plenitud.
“EL QUE SIEMBRA ESCASAMENTE, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará. Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.”
El sembrar pródigamente y con abundancia resulta del conocimiento de la Sustancia Infinita. Si se siembra para que haya aumento a fin de que las bodegas se llenen, y que el alma pueda tomar un descanso, siempre resultará en muerte de la idea. El abandono de la siembra con prodigalidad demuestra una fe absoluta en el Invisible. Comenzamos a ver que la ley de la sustancia se opone diametralmente a aquello que se acepta de manera habitual. Primero se nos exhorta a dar abundantemente. Demos de nuestra falta, como si hubiera, pero demos con profusión. La ofrenda de la viuda fue más que la mayoría de los dones, porque se dio de corazón y con toda libertad. “Den, y se les dará. Una medida llena, apretada, remecida y desbordante les pondrán en el regazo. Pues con la medida que usen, se les medirá a ustedes.” El motivo que pueda existir detrás de la siembra generosa, decidirá la cosecha. Si la siembra se ha hecho con la meta de ganar como la única idea en la mente, entonces lo que se esperaba como resultado, no vendrá.
“Unos dan a manos llenas, y reciben más de lo que dan; otros ni sus deudas pagan, y acaban en la miseria.” Vemos que el símbolo es algo pobre como para mantenerlo firmemente. Entre más tengas tu atención fija en el símbolo, tendrás menos oportunidades de aprehender y sujetar la realidad que hay detrás.
Toda esta indicación de siembra abandonada y abundante resulta de estar libre de temor por parte del sembrador. El que no sigue la orden “Lanza en aguas profundas” nunca puede tener el pez grande. Nunca lo va a encontrar cerca de la playa—tal como una persona nunca aprenderá a nadar si mantiene un pie en la orilla y está en aguas sin profundidad. “Lanza en aguas profundas.” “Hazlo, atrévete, y sé silencioso.” Atrévete a ensanchar las estacas de tu tienda. Atrévete a sembrar con abundancia y en abandono, y descansa en el perfecto conocimiento que el pan que así has repartido, se ha dado para aumento. En la actualidad vas a aprender que obtienes sólo lo que das. Una semilla que se da al universo, regresa en utilidad y en creces. Una idea que se dé al universo entrega su gozo y su incremento llega a la casa del dador. “Las señales siguen, no van delante.”
Gozosamente abandónate al Cristo de tu interior, y no te preocupes por el aumento. Debe venir y regresar por su propia voluntad. “No te preocupes por nada” es la orden para el corazón entendido. Este ser cuidadoso acerca de nada también significa no tener cuidado de nada. La orden de ser cuidadoso acerca de nada sólo la puede utilizar uno que haya comenzado a ver la superabundancia de todo en el universo. La sustancia de Dios está presente dondequiera. Pero todo este gozoso abandono no implica falta de control e irresponsabilidad; implica libertad—la libertad de los hijos de Dios, que, una vez que se prueba y se experimenta, lleva a la conciencia del hombre el concepto verdadero de la libertad. La orden sigue: “No te dejes enredar otra vez.” No te vuelvas a la esclavitud inicial—la siembra escasa. Siembra abundantemente y cosecharás con abundancia—en el glorioso abandono de los hijos del Dios Viviente.
“El mismo día vio a un hombre que trabajaba el día del Sabbath y le dijo: Hombre, si sabes lo que haces, eres bienaventurado, pero si no lo sabes, estás maldito y eres transgresor de la ley” (Códex Bezae. Manuscrito en Cambridge).
El que siembra abundantemente, y por tanto piensa ganar mil veces más de lo que ha sembrado, no sabe lo que hace, y es tan maldito que pierde todo. Si pretendemos usar a Dios como una Casa de Cambio donde podemos obtener como fin ganancias personales, se derrota por completo el principio de la Verdad en todo lo que se relaciona con nosotros. Aprendemos a sembrar con abundancia porque vemos las abundantes bendiciones que se derraman sobre nuestra vida y llegamos hasta el punto no tener temor. Así, nos acercamos más y más hasta el sitio de reconocimiento de la presencia de Dios, como que es literalmente la competencia y la capacidad de suplir todas las cosas.
El hombre lentamente evoluciona de lo que se podía llamar las gradaciones del huevo. Como huevo, es perfectamente incapaz, aunque puede contener todo el conocimiento del poder de Dios. En sí mismo carece de poder de locomoción. Si se encuentra un huevo en la vía de un carro que viene, no importa cuanto pueda saber con respecto de su protección, no podría escapar de los espantosos efectos del encuentro con la destrucción. Cuando el pollo sale del huevo, puede descansar en el mismo sitio, pero tiene la capacidad para dar un paso que le puede retirar del peligro que viene. Lo mismo acontece con el hombre; cuando aprende primero acerca de la Verdad, encuentra muchas cosas que conoce como absolutamente ciertas mientras estaba en la etapa de huevo; sin embargo, sólo las puede poner en práctica en una forma muy limitada, debido a la cubierta de los rasgos de la personalidad que se encuentra alrededor de él.
Pero en la actualidad retira aquella cubierta y entra a un grado más alto, donde puede evitar mucho de lo así llamado mal. En efecto, puede dar un paso al lado, y tiene la capacidad suficiente para verificar las parábolas y promesas de la Biblia, en vez de saber interiormente que son ciertas pero sin ser capaz de ver su manifestación.
“Hombre, si sabes lo que haces...” Si sabes lo que haces como el Hijo del Dios Viviente, harás que la semilla seca de la parábola y de la promesa quede abierta para dar salida a la sustancia. Entonces podrás saber lo que quiere decir “note preocupes por nada.”
Todo es posible para el alma despierta. Según el registro del Libro de los Hechos en el capítulo dos, el hablar con lenguas nuevas tuvo lugar delante de un gran número de hombres de razas e idiomas diferentes, pero todos entendieron. Sorprende pensar que había individuos de casi veinte idiomas distintos y cada uno oía su propia lengua, aunque no podían entenderse entre sí. Este cuadro en cuarta dimensión del uso concreto de la ley nos da una rápida mirada de cómo lo imposible se convierte en posible, y también cómo a toda ley humana se le puede dar reversa para quedé resultados productivos. Encontraras que es inútil discutir sobre la Verdad real subyacente a estas grandes declaraciones, pues la Verdad es tan intangible y tan imposible de explicar en razones, que escapa por completo a la sabiduría humana. “Sé fuerte y muy valiente, no temas, ni te asustes de ellos, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas. Nunca te dejará, ni jamás te abandonará.”
Tú que lees las presentes líneas, ¿puedes aceptar y recibir literalmente esta promesa? ¿Aceptas el hecho que el Señor tu Dios va contigo y que Él es el Único que puede conseguir que representantes de veinte naciones distintas (cada una con su propio idioma) entiendan una sola lengua, aunque no se puedan entender entre sí? ¿Crees esto? “Andaré en medio de ellos y les hablaré.” ¿Por qué has de preocuparte acerca de la seguridad en tus entradas y salidas? ¿Y por qué preocuparte con respecto de la palabra que llevarás al universo? La palabra que viene del Lenguaje del Señor Interior es aquella “...que sale de mi boca, no volverá a mí vacía, sin haber realizado lo que deseo y sin que haya cumplido el propósito para el que la envié.” ¡Amado! ¿Comienzas a ver el glorioso sentimiento de abandono y descanso que debe aparecer como una manifestación en tu vida, desde el momento en que te apropias de las promesas del Señor y abandonas la dura capa que forma la cubierta de los razonamientos humanos que has puesto alrededor de ellas?
“Regocíjate y alégrate en grado sumo, porque el deleite verdadero de tu Padre es entregarte, como obsequio, el Reino de los Cielos.” Un regalo se debe aceptar. Mediante el regocijo y la alegría se encuentra el reconocimiento de la Infinita Abundancia manifiesta en formas y modos tan diversos que nadie puede aprehenderlos, tal como el mensaje que dio una sola persona a veinte razas e idiomas distintos. Uno que habla, veinte que escuchan y donde todos oyen diferentemente, mas todos entienden la Voz. Despiértate, tú que duermes. Amanece un día nuevo. Cuando digo que un día nuevo amanece, no quiero significar el día simbólico del pasado, sino un maravilloso y extraordinario Día Nuevo de expresión y abundancia, donde experimentarás la gloriosa y admirable revelación que el Señor anda en ti y que habla en ti.
Entonces, mira hacia lo alto, y goza, pues “Sales al encuentro del que se regocija y practica la justicia, de los que se acuerdan de ti en tus caminos.” Deléitate y recréate. El suelo que pisas es santo y estás vestido con los ropajes de la Luz y la Alabanza. Amanece un día nuevo y delante de ti se abre una puerta nueva. Está bien. Regocíjate y disemina abundantemente la idea gloriosa de la Verdad. Vive profusamente la Vida misma en la fuente inagotable y eterna de Toda Vida. En verdad, si vas a demostrar y probar la ley con la fe valerosa de uno que permite a la Voz hablar a través de él y al Poder andar en él, verás que las ventanas de los cielos se abren para ti y las bendiciones que se vierten al exterior son tan abundantes para que las recibas, cuanto pequeño ha sido tu concepto humano de la abundancia de Dios. Entonces, aprendes el fabuloso y espectacular descanso del hijo pródigo que ha vuelto a la casa de su padre y encuentra de nuevo la maravillosa Verdad: “Porque estoy completamente convencido que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna criatura, podrá jamás separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús.”
Traducción por Pablo Barreto, M.D.
AA 8025
Cali, Colombia, S.A.
LA CASA DE LAS SOMBRAS QUE OSCURECEN
Era un día de febrero gris y frío. Un día lleno de esterilidad, un día lleno de insignificancia. De las colinas sin vida y sin calor soplaba como un latigazo punzante un viento helado. Los cables del teléfono zumbaban con la tensión y las ramas principales de los árboles crujían de repente con el frío. Ahora el viento tomó un ramalazo de nieve y la diseminó con intensidad y fuerza sobre los que pasaban. Un sol amarillento y débil había procurado abrirse camino a través de la masa de gris plomizo pero sólo alcanzó a hacer más agudas las sombras del día.
Delante de una estufita de gas puesta en frente de una chimenea de aspecto gracioso, se sentaban el Sr. y la Sra. Robins. La falta de alegría del mundo exterior no había encontrado barreras en este hogar, entró y saturó el lugar con sombras de oscurecimiento, sombras de duda, de pena y de futilidad. La Sra. Robins con las manos dobladas miró la pequeña llama de la estufa. Suspiró y por un momento sus ojos se fijaron sobre la foto que estaba encima de la repisa en la chimenea, el retrato de una niña sonriente.
Hacía tres años que Selma Robins falleció, dejando dos personas infelices y profundamente afligidas. Su muerte produjo un cambio total en la vida y en el comportamiento de sus padres. La hermosa y antigua casa en la práctica se cerró por entero. No había objeto de vivir en toda la casa después de su partida; no había para qué salir al mundo, o para dejar que el mundo entrara; no había otra cosa distinta a esperar sino hasta la venida del fin para que todos se reunieran de nuevo. El bondadoso y viejo ministro dijo: “Se reunirán otra vez todos los que han desaparecido,” y así, desde su muerte la única acción que en realidad se podría decir que tenía lugar era la de esperar. Era una larga y fatigante espera llena de lágrimas y de quebrantos del corazón.